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Alcorcón inaugura una nueva cochera para autobuses eléctricos y acelera el cambio del transporte público

Moverse en autobús por el sur y el oeste de Madrid empezará a sentirse diferente en los próximos meses. Alcorcón ya cuenta con una nueva cochera para autobuses eléctricos que permitirá ampliar el uso de vehículos menos contaminantes y mucho más silenciosos en líneas urbanas e interurbanas que conectan municipios como Móstoles, Alcorcón o parte del área metropolitana.

Autobús eléctrico en Madrid
Foto por telemadridMundofoto / Shutterstock / FOTODOM
Por · Madrid ·

La instalación, gestionada por Arriva dentro del Consorcio Regional de Transportes, dispone de 47 plazas con puntos de recarga eléctrica y sistemas inteligentes capaces de controlar el consumo energético y optimizar la carga de los vehículos. Todo ello apoyado además por paneles solares instalados en la propia infraestructura.

Para quienes usan el autobús cada día, el cambio no se notará tanto en la estética como en la experiencia del trayecto. Menos ruido, menos vibraciones y una conducción más suave forman parte de la transformación que busca acelerar la Comunidad de Madrid en buena parte de su red de transporte público.

La nueva cochera también incorpora zonas de descanso y espacios adaptados para conductores y personal técnico. El objetivo es modernizar no solo la flota, sino también el funcionamiento diario de unas líneas que mueven a miles de personas cada jornada entre barrios periféricos y municipios dormitorio.

El transporte eléctrico gana cada vez más presencia en la región. Según datos del CRTM, cerca del 60% de los autobuses interurbanos ya utilizan energías limpias, una cifra que seguirá creciendo durante los próximos años mientras las administraciones intentan reducir emisiones y adaptar la movilidad a nuevas exigencias ambientales.

En municipios como Alcorcón o Móstoles, donde muchos desplazamientos cotidianos dependen todavía del coche o de trayectos largos en transporte público, la renovación de flotas y bases operativas empieza a formar parte de una transformación más amplia sobre cómo se moverá el suroeste madrileño en la próxima década.

Madrid lleva tiempo intentando modernizar su red metropolitana sin grandes gestos visibles, pero proyectos como esta cochera muestran un cambio silencioso que ya empieza a notarse en la calle: autobuses menos ruidosos, infraestructuras más tecnológicas y una movilidad que poco a poco intenta dejar atrás el modelo más contaminante de los últimos años.

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