El norte de la Castellana se prepara para un cambio que afectará a miles de madrileños cada semana. En 2027, muy cerca del futuro Parque Castellana, abrirá la mayor electrolinera pública dentro de la M-30. No es solo una estación de recarga: será un punto clave para quienes viven, trabajan o atraviesan la zona, especialmente para quienes ya han apostado por el coche eléctrico o están pensando en hacerlo.
La instalación ocupará una parcela de 1.281 metros cuadrados en el número 276 del paseo de la Castellana, justo donde ahora el paisaje urbano está en plena transformación. La Comunidad de Madrid ha adjudicado el proyecto a Acciona, que dotará la electrolinera de 4.000 kilovatios de potencia y 20 puntos de recarga ultrarrápida, la mayoría para turismos y uno específico para vehículos pesados. Además, habrá un área para el intercambio de baterías de motos y vehículos ligeros, algo que hasta ahora apenas se veía en la ciudad.
La tecnología será protagonista: conectores de última generación, mangueras refrigeradas, módulos de potencia centralizados y gestión energética avanzada. La estación integrará baterías de segunda vida y paneles solares semitransparentes, lo que permitirá no solo el autoconsumo, sino también generar un excedente anual de energía limpia. La fachada, además, tendrá un revestimiento fotocatalítico capaz de purificar el aire y eliminar contaminantes en tiempo real.
El diseño arquitectónico buscará integrarse con el entorno, que está cambiando a gran velocidad. La electrolinera estará junto al túnel que se construye frente a las torres del norte de la Castellana, en una zona que pronto sumará un nuevo parque urbano con áreas de paseo, juegos infantiles, calistenia y más de mil árboles. Todo pensado para que la movilidad eléctrica conviva con el ocio y el día a día del barrio.
Desde la Comunidad de Madrid insisten en que la nueva infraestructura será moderna, eficiente y respetuosa con el medio ambiente. La región ya lidera la movilidad eléctrica en España, con más de 37.000 vehículos subvencionados y 32.000 puntos de recarga, y concentra una parte importante de las ayudas nacionales. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.
El entorno del paseo de la Castellana, especialmente en su tramo norte, se ha convertido en un laboratorio de transformación urbana. Aquí confluyen grandes infraestructuras, zonas verdes en expansión y nuevos espacios para la movilidad sostenible. La cercanía al centro de negocios y la futura estación intermodal de Chamartín refuerzan su papel estratégico. Para quienes viven o trabajan en la zona, estos cambios se traducen en nuevas opciones para moverse, descansar o simplemente disfrutar de un Madrid que no deja de reinventarse.