Quienes estos días cruzan el vestíbulo del Hospital Infantil de La Paz se encuentran con una imagen inesperada: una cebra de tamaño real, instalada justo entre la zona de consultas externas y la sala de espera de urgencias pediátricas. No es solo una escultura, sino un símbolo que busca dar visibilidad a las más de 7.000 enfermedades raras que afectan a miles de familias en Madrid y en toda España.
La iniciativa, impulsada por Takeda con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Raras, invita a los niños y niñas que pasan por el hospital a participar activamente: pueden añadir color a la superficie de la cebra, convirtiendo la obra en un mural colectivo y vivo. Así, el hospital transforma un espacio de tránsito en un punto de encuentro y expresión para los más pequeños y sus familias.
Desde la dirección del hospital subrayan que acoger esta acción refuerza el compromiso de La Paz con la atención personalizada y el acompañamiento integral, especialmente en el ámbito pediátrico. Destacan también la importancia de la colaboración entre profesionales, instituciones y entidades para mejorar la calidad de vida de quienes conviven con estas patologías.
La responsable de la Unidad de Enfermedades Raras de Takeda España señala que la intervención simboliza el apoyo a pacientes, familias y equipos sanitarios. La acción en La Paz es solo el inicio de un recorrido que llevará la cebra a otros hospitales de la Comunidad de Madrid y, más adelante, a diferentes puntos del país, con el objetivo de fortalecer el movimiento de sensibilización en torno a estas enfermedades.
El hospital La Paz, situado en el norte de la ciudad, es uno de los referentes nacionales en atención pediátrica y en el abordaje de enfermedades poco frecuentes. Su ubicación, junto a grandes vías de acceso y bien conectado por transporte público, facilita la llegada diaria de cientos de familias de distintos barrios y municipios. A lo largo de los años, el centro ha ido incorporando iniciativas que buscan humanizar la experiencia hospitalaria y acercar la realidad de los pacientes a la vida cotidiana de Madrid. La presencia de la cebra gigante es un nuevo ejemplo de cómo la ciudad integra la sensibilización social en sus espacios más transitados.