La peor parte se la llevó una mujer de unos 50 años, que quedó atrapada dentro de su coche tras el impacto. Los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid tuvieron que excarcelarla antes de que los sanitarios del Samur-Protección Civil pudieran estabilizarla y trasladarla al Hospital 12 de Octubre.
La conductora fue evacuada consciente, aunque con pronóstico grave por lesiones en la espalda y la cadera. En el mismo accidente también fueron atendidas otras dos personas, un hombre y una mujer, con contusiones leves que no necesitaron traslado hospitalario.
Según la primera reconstrucción, el siniestro comenzó con un choque leve al que siguieron nuevas colisiones entre los vehículos implicados. La investigación deberá aclarar ahora la secuencia exacta del accidente y si influyeron factores como la velocidad, la distancia de seguridad o la visibilidad nocturna.
El tráfico quedó especialmente afectado en la calzada interior de la M-50, alrededor del kilómetro 38. Durante varias horas se registraron retenciones y circulación lenta, algo que complicó el regreso de quienes utilizaban esta vía para conectar Villa de Vallecas con otros puntos del área metropolitana.
La M-50 soporta cada día un tráfico intenso de turismos, vehículos industriales y desplazamientos laborales entre municipios periféricos. De noche, cuando la circulación parece más fluida, los accidentes pueden tener consecuencias igual de graves: velocidades más altas, menor visibilidad y menos margen de reacción.
El siniestro vuelve a recordar la fragilidad de estas grandes circunvalaciones madrileñas. Son carreteras pensadas para absorber mucho tráfico y conectar rápido la periferia, pero cualquier choque en cadena puede convertir en pocos minutos un tramo aparentemente despejado en un punto crítico para conductores y emergencias.