Según las primeras informaciones, el vehículo huía de la Policía Nacional cuando acabó impactando frontalmente contra una furgoneta. El choque dejó cuatro personas heridas, tres de ellas en estado grave, y paralizó parcialmente la circulación durante varias horas en plena circunvalación madrileña.
El conductor del turismo, un hombre de 34 años, tuvo que ser intubado por los sanitarios del Samur antes de ser trasladado al Hospital 12 de Octubre. Las dos mujeres que viajaban con él también resultaron heridas y fueron evacuadas a distintos hospitales madrileños con diversos traumatismos. El conductor de la furgoneta, de unos 45 años, fue trasladado grave al Hospital La Paz.
La violencia del impacto obligó además a intervenir a los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid para rescatar a los conductores atrapados dentro de los vehículos. La zona quedó completamente rodeada de ambulancias, patrullas policiales y equipos de emergencia mientras se estabilizaba a los heridos y se retiraban los coches accidentados.
El suceso vuelve a poner el foco sobre la seguridad en las grandes vías de circunvalación de Madrid, especialmente durante la noche y madrugada, cuando el exceso de velocidad y las persecuciones elevan considerablemente el riesgo de accidentes graves. La M-40, utilizada diariamente por miles de conductores, concentra además buena parte de la movilidad entre barrios y municipios metropolitanos.
Aunque la circulación terminó recuperándose horas después, el accidente volvió a alterar la rutina de una infraestructura clave para la ciudad. Retenciones, accesos cerrados y desvíos marcaron las primeras horas de la mañana en uno de los puntos más sensibles de la red viaria madrileña.
La M-40 se ha convertido en uno de los grandes termómetros de la movilidad en Madrid. Cualquier incidente grave en esta vía impacta rápidamente sobre desplazamientos, tráfico y tiempos de entrada a la ciudad. El accidente de esta madrugada vuelve a recordar hasta qué punto seguridad vial, movilidad y presión urbana conviven constantemente en una capital que prácticamente nunca deja de moverse.