La intervención, con una inversión de 850.000 euros y un plazo de siete meses, transformará por completo el edificio. El proyecto incluye un aula para investigación y archivo histórico, espacios para talleres y formación, y zonas técnicas vinculadas al propio vivero. El objetivo es claro: abrir este rincón al público y darle un uso educativo y participativo.
La rehabilitación será integral. Se eliminarán elementos no estructurales y se apostará por un diseño basado en materiales reciclables, como paneles de madera y paja, junto a soluciones modernas de aislamiento. Las instalaciones también se renovarán completamente para adaptarse a estándares actuales de eficiencia.
La sostenibilidad es uno de los pilares del proyecto. El edificio incorporará sistemas de reutilización de agua de lluvia, ventilación con recuperación de calor y sensores de calidad del aire. La climatización se apoyará en tecnología eficiente como la aerotermia, con suelo radiante para mejorar el confort. Además, todo el espacio será accesible.
Esta actuación forma parte de una estrategia más amplia para reforzar las zonas verdes de la ciudad. Desde 2019, Madrid ha impulsado más de un centenar de intervenciones en parques, buscando no solo mejorar su estado, sino también ampliar sus usos.
El Vivero de Estufas, fundado en 1889, es uno de los espacios menos visibles pero más importantes del Retiro. Allí se cultivan miles de plantas cada año y se desarrollan proyectos educativos y experimentales.
La transformación de este edificio cambia la relación con el parque: de un espacio cerrado y funcional a un lugar abierto, donde aprender y participar. Este tipo de iniciativas convierte las zonas verdes en algo más que lugares de paso, integrándolas en la vida cotidiana y en la forma en que la ciudad entiende su futuro sostenible.