El stock disponible se ha reducido hasta las 1.913 bolsas, cuando el Centro de Transfusión considera necesarias unas 5.000 para mantener unas reservas adecuadas. La caída coincide con el descenso habitual de las donaciones durante las vacaciones de verano, agravado este agosto por los sucesivos episodios de calor.
Madrid necesita alrededor de 900 donaciones cada día para abastecer a los 70 hospitales de la región. La sangre se utiliza de manera continua en operaciones, trasplantes, tratamientos, transfusiones y urgencias provocadas por accidentes, hemorragias o quemaduras, por lo que la demanda hospitalaria no disminuye al mismo ritmo que las donaciones estivales.
La situación resulta especialmente delicada porque la sangre no puede fabricarse ni sustituirse por otro producto. Además, sus componentes tienen una duración limitada, de modo que no basta con acumular grandes cantidades en determinados momentos del año: las donaciones deben mantenerse de forma regular.
Quienes quieran ayudar tienen numerosas opciones repartidas por la región. Hay 30 hospitales con puntos fijos de donación, además de las unidades móviles de la Comunidad de Madrid y Cruz Roja. En la capital también puede acudirse al Centro de Transfusión de Valdebernardo y a la sala de Cruz Roja de la calle Juan Montalvo, 3.
El Centro de Transfusión, situado en la avenida de la Democracia, abre de lunes a sábado de 8:30 a 21:30 horas y los domingos de 8:30 a 14:00. Los horarios estivales de los hospitales varían, por lo que conviene comprobar el punto elegido antes de desplazarse.
La falta de reservas no significa que los hospitales hayan dejado de atender a los pacientes, pero reduce el margen disponible para responder con normalidad si la situación se prolonga. Recuperar ese colchón depende ahora de mantener un flujo constante de donantes durante unos días en los que vacaciones, viajes y altas temperaturas hacen que mucha menos gente acuda a los puntos habituales.
Con apenas 1.913 bolsas disponibles frente a las 5.000 consideradas óptimas, una visita de pocos minutos a un punto de donación adquiere estos días una importancia poco visible en la rutina de la ciudad. Mientras Madrid baja el ritmo en agosto, sus hospitales siguen necesitando sangre todos los días.