La publicación apareció durante la mañana y recordaba la fecha invitando a consultar una guía de lectura dedicada al poeta. El problema fue la elección del término: Lorca no murió por causas naturales, sino que fue detenido y asesinado a tiros por el bando sublevado durante las primeras semanas de la Guerra Civil.
La reacción política llegó rápidamente. La portavoz socialista Reyes Maroto reclamó una corrección y el PSOE municipal consideró que hablar simplemente de «fallecimiento» ocultaba las circunstancias del crimen. Rita Maestre y otros representantes de Más Madrid también exigieron al Ayuntamiento que utilizara expresamente la palabra «asesinato».
Alrededor de las 13:00 horas, la cuenta municipal eliminó el mensaje y publicó otro en el que ya señalaba que este martes se cumplen 90 años del asesinato de Federico García Lorca. La nueva versión reivindicaba además la permanencia de su obra y volvía a enlazar la selección bibliográfica preparada por las bibliotecas.
Desde el Área de Cultura del Ayuntamiento niegan que hubiera intencionalidad política y atribuyen la primera redacción a un «lapsus». Como argumento, señalan que otros canales culturales municipales sí han empleado este martes el término «asesinato» y recuerdan que Lorca tendrá un protagonismo destacado en la programación dedicada a la Generación del 27 que comenzará en octubre.
La polémica ha crecido también porque no es la primera vez que ocurre. El pasado 20 de julio, la misma cuenta municipal difundió una actividad de la Biblioteca José Saramago utilizando nuevamente la expresión «fallecimiento de Lorca», mientras que en una publicación de 2024 había optado por hablar simplemente de su «muerte».
El episodio coincide con una semana especialmente cargada de homenajes en Madrid. La noche anterior, más de 200 personas participaron en la acción artística Saca Nocturna, que llevó una escultura del poeta desde el Retiro hasta la plaza de Santa Ana mediante música, poesía y danza para recordar tanto a Lorca como a otras víctimas de la represión.
La discusión ha terminado girando alrededor de una sola palabra, pero precisamente ahí reside su alcance. En una red pública de bibliotecas, «fallecimiento» y «asesinato» no describen lo mismo: el primero elimina las circunstancias de una muerte violenta y el segundo las hace explícitas. El Ayuntamiento ya ha corregido el mensaje; la controversia demuestra hasta qué punto la manera de contar el pasado sigue teniendo consecuencias en el presente.