La edición de este año pone el foco en la juventud y en nuevas formas de contar el presente con imágenes. No se trata solo de ver fotografías en una sala: la programación busca conectar con públicos distintos, romper formatos previsibles y acercar la creación visual a quienes quizá no siguen de cerca el circuito artístico.
Países Bajos será el país invitado, con una presencia destacada dentro del festival. Su participación aportará una mirada contemporánea sobre temas como identidad, territorio, memoria, vida urbana y los nuevos lenguajes de la imagen.
PHotoESPAÑA combinará grandes nombres con artistas emergentes, una mezcla que permite recorrer propuestas muy distintas sin salir de Madrid. Habrá exposiciones en espacios habituales del circuito cultural, pero también en lugares menos esperados, lo que convierte el festival en una forma de redescubrir la ciudad durante el verano.
La sección OFF mantiene también un papel importante, con galerías y proyectos que amplían el mapa del festival más allá de las sedes principales. Para el público, eso significa más opciones, más barrios implicados y una agenda menos concentrada en los mismos puntos de siempre.
El atractivo de PHotoESPAÑA está en que no exige ser experto para entrar. Algunas muestras dialogan con la actualidad, otras con la memoria o la experimentación, y muchas permiten acercarse a la fotografía desde una curiosidad sencilla: cómo miramos, qué elegimos mostrar y qué queda fuera del encuadre.
El festival nació en 1998 y se ha convertido en una de las grandes citas culturales de Madrid. Cada edición marca parte del calendario de la ciudad y atrae tanto a visitantes como a madrileños que buscan planes de verano lejos de la rutina habitual.
Para Madrid, PHotoESPAÑA significa más que una suma de exposiciones. Durante cuatro meses, la fotografía se cuela en la agenda diaria, mueve público por distintos espacios y ofrece una manera distinta de mirar la ciudad, sus cambios y las generaciones que ya están contando el presente.