La estación de Prosperidad, en la línea 4, ya ha estrenado dos nuevos tramos de escaleras mecánicas que conectan la vía pública con el vestíbulo. Con esta actuación, el recorrido hasta el tren gana comodidad y reduce uno de esos pequeños obstáculos diarios que se notan mucho cuando se usa el transporte público todos los días.
En San Blas, en la línea 7, los trabajos avanzan para incorporar tres nuevas escaleras mecánicas. La mejora beneficiará a un barrio donde el Metro es una pieza clave para los desplazamientos hacia el centro, zonas de trabajo, centros educativos y otros puntos del este de Madrid.
La tercera actuación llegará a Estrella, en la línea 9, donde la instalación comenzará en julio. La previsión es que las nuevas escaleras estén listas a principios de septiembre, justo antes del regreso más intenso a la rutina tras el verano, con la vuelta al trabajo, las clases y los desplazamientos diarios.
La inversión total asciende a 3,5 millones de euros. Con estas incorporaciones, Metro de Madrid alcanzará las 1.709 escaleras mecánicas repartidas por la red, una cifra que muestra hasta qué punto la accesibilidad se ha convertido en una parte central de las obras de modernización.
El plan no se queda en estas tres estaciones. Desde 2023, la Comunidad de Madrid ha destinado más de 228 millones de euros a instalar 65 ascensores en 17 estaciones, con actuaciones ya visibles en nodos importantes como Avenida de América y Begoña.
También hay 48 ascensores más en marcha en 13 estaciones, con nuevos accesos directos desde la calle en zonas como Tetuán, Puente de Vallecas, Ciudad Lineal, Carabanchel, Campamento y Canillejas. Son obras menos llamativas que una ampliación de línea, pero muy importantes para quien necesita un itinerario más cómodo y accesible.
Ventas y Santiago Bernabéu concentran algunas de las remodelaciones más profundas. Ventas sumará cinco ascensores en 2026, mientras que Santiago Bernabéu afronta una transformación integral con 12 elevadores panorámicos y 24 escaleras mecánicas de cara a 2027.
Cada nueva escalera mecánica cambia una parte pequeña, pero muy concreta, de la vida diaria. En una ciudad donde millones de trayectos dependen del Metro, subir o bajar con menos esfuerzo no es un detalle menor: significa ahorrar tiempo, facilitar rutinas y hacer que la red funcione mejor para más personas.