Chapinería, Navas del Rey y Colmenar del Arroyo se sumaron a las localidades evacuadas durante las últimas horas. También se han emitido órdenes de desalojo o avisos preventivos en Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Zarzalejo y otras zonas situadas en la trayectoria del fuego.
La llegada de nuevos evacuados ha desbordado algunos de los primeros espacios habilitados. Villamanta se convirtió inicialmente en uno de los principales puntos de acogida, pero la saturación ha obligado a derivar familias hacia polideportivos y centros abiertos en otros municipios.
La Comunidad de Madrid ha ampliado la red de refugios en localidades como Villaviciosa de Odón, Villanueva de la Cañada, Brunete, Las Rozas, Leganés y El Escorial. Autobuses especiales están trasladando a quienes no disponen de vehículo o necesitan ayuda para abandonar sus viviendas.
No todos han encontrado sitio en los centros colectivos. Algunas familias han pasado la noche dentro de sus coches, acompañadas por perros, gatos y otras mascotas, para conservar algo de intimidad y permanecer cerca de los lugares a los que podrían ser trasladadas.
Los desalojados han tenido que salir con poco margen, llevando medicación, documentación y apenas unas bolsas. En algunos casos se han autorizado regresos breves y controlados para recoger productos esenciales, aunque las autoridades insisten en que nadie debe volver por su cuenta.
El viento continúa siendo uno de los grandes obstáculos para los equipos de extinción. Los cambios de dirección pueden acercar las llamas rápidamente a carreteras y viviendas, por lo que se pide seguir las alertas oficiales, evitar desplazamientos hacia la zona y no bloquear las vías utilizadas por emergencias.
Polideportivos, centros culturales y aparcamientos muestran ahora una imagen muy distinta de la habitual, con camas, animales, bolsas y vecinos pendientes del teléfono. La noche deja una Sierra Oeste en movimiento, con miles de personas lejos de casa y sin una hora clara para regresar.