Las evaluaciones se realizan desde cuarto de Primaria hasta cuarto de ESO y afectan a centros públicos, concertados y privados. Durante varios días, las clases se reorganizan para dar paso a estos exámenes, que ya se repiten por tercer año con el mismo formato.
Las pruebas se centran en materias esenciales. En Primaria incluyen Lengua Castellana y Literatura, Inglés, Matemáticas y Ciencias Sociales. En Secundaria se añade Geografía e Historia. El objetivo es obtener una imagen clara del aprendizaje en cada etapa.
La organización corre a cargo de los propios docentes, con apoyo de la Inspección Educativa y la Dirección General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza. Una vez corregidos, los resultados permitirán a cada centro detectar debilidades concretas y aplicar refuerzos o cambios en la planificación.
Este sistema busca ir más allá de la evaluación puntual. Al repetirse con el mismo formato, permite comparar datos entre cursos y ajustar estrategias educativas con mayor precisión.
Los resultados influirán directamente en cómo enseñan los centros en los próximos meses: más refuerzo en materias clave y ajustes según el nivel detectado. En las próximas semanas, los colegios empezarán a trabajar con los datos para definir cambios de cara al siguiente trimestre y al próximo curso.