Quienes dependen de las líneas C2, C7 y C8 de Cercanías Madrid para moverse por la ciudad notarán estos días un cambio en su rutina. El cierre inesperado del taller de Fuencarral, tras los daños causados por el viento la semana pasada, ha obligado a Renfe a ajustar los horarios y reducir la frecuencia de paso en los momentos de mayor demanda.
Desde Alcalá de Henares, los trenes de estas líneas pasarán cada 15 minutos en hora punta, el doble del tiempo habitual. En el tramo entre Guadalajara y Madrid, la espera oscilará entre 10 y 15 minutos, cuando normalmente no supera los 12. En las franjas de menor afluencia, los horarios se mantienen casi sin cambios, pero el servicio Civis entre Guadalajara y Chamartín-Clara Campoamor queda suspendido hasta nuevo aviso.
Renfe recomienda a los usuarios consultar la web o la app antes de salir de casa, ya que la situación podría variar según avancen las reparaciones. El cierre del taller afecta directamente al mantenimiento de los trenes asignados a estas líneas, lo que obliga a reorganizar equipos y desplazar operarios a otros centros como Villaverde o Cerro Negro. Mientras tanto, los trenes de media distancia con motor diésel de la serie 449 serán revisados en León.
El taller de Fuencarral es una pieza clave en la red de Cercanías de Madrid. Situado al norte de la ciudad, da servicio a buena parte del material rodante que conecta barrios y municipios del este y el corredor del Henares. Su cierre temporal no solo altera la frecuencia de los trenes, sino que también pone a prueba la capacidad de adaptación de la red en situaciones imprevistas. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.