Del 16 al 26 de abril, la programación se reparte en distintos puntos del barrio. Funciones de microteatro, lecturas dramatizadas y conciertos convierten cada rincón en un pequeño escenario accesible para el público.
La oferta combina obras conocidas con proyectos independientes. Títulos como Macbeth o Mary Poppins conviven con propuestas más experimentales, lo que amplía el alcance del festival y atrae a públicos diferentes.
Además de los espectáculos, hay actividades participativas. Talleres de vestuario y teatro social permiten a los asistentes involucrarse más allá de la simple asistencia, creando una experiencia más cercana.
El festival está impulsado por asociaciones y espacios del propio barrio, lo que refuerza su carácter local. La colaboración entre vecinos, artistas y escuelas de teatro es una de las claves del proyecto.
Durante estos días, Malasaña cambia su ritmo habitual. El aumento de actividad cultural genera más movimiento en calles y locales, ofreciendo planes distintos sin salir del barrio y facilitando el acceso al teatro y la música en el día a día.