Por estos establecimientos pasaron 222.738 viajeros, un aumento del 22,5%. La coincidencia de diez conciertos de Bad Bunny, la visita del papa León XIV y la Feria del Libro llenó la agenda y atrajo a miles de personas durante varias semanas.
Los apartamentos turísticos concentraron 265.965 noches y se mantuvieron como la opción más utilizada. La ocupación se acercó al 52% y la estancia media fue de 2,47 días, un perfil muy ligado a escapadas breves y viajes organizados alrededor de conciertos o citas culturales.
La presencia internacional tuvo un peso destacado, especialmente en la ciudad de Madrid, donde casi la mitad de las pernoctaciones en apartamentos correspondió a visitantes extranjeros. El movimiento se dejó sentir en el centro, pero también alrededor del Metropolitano, el Retiro y los principales ejes de transporte.
Los campings superaron las 140.000 pernoctaciones, realizadas en su mayoría por residentes en España. Con una veintena de establecimientos abiertos, la estancia media rebasó los tres días y mantuvo una demanda constante durante fines de semana y fechas señaladas.
El turismo rural recibió a cerca de 15.000 viajeros y registró más de 26.000 noches. Las casas y alojamientos del entorno regional mantuvieron una ocupación estable, ofreciendo una alternativa a quienes buscaban combinar los grandes eventos de la capital con estancias alejadas del centro.
Los albergues también cerraron un mes especialmente activo, con más de 100.000 pernoctaciones y unos 56.000 viajeros. La ocupación superó el 54%, impulsada por jóvenes, grupos y visitantes que buscaban opciones más económicas y bien comunicadas.
El crecimiento madrileño contrasta con la caída del 2,8% registrada en el conjunto de España. Junio deja una ciudad llena de maletas, desplazamientos y barrios con más movimiento, demostrando hasta qué punto los grandes conciertos y acontecimientos pueden transformar el turismo de todo un mes.