Los datos del último informe socioeconómico confirman también el cambio en la composición de la población. El 20% de los residentes procede de otros países, lo que refuerza la diversidad y aporta nuevas dinámicas a la vida local. A nivel demográfico, la población femenina sigue siendo mayoritaria, con algo más del 53%.
En comparación con otras ciudades, la distancia es clara: Madrid duplica en población a Barcelona y supera ampliamente a Valencia. En el contexto europeo, solo Berlín tiene más habitantes dentro de la Unión Europea. Si se amplía la mirada al área metropolitana, la Comunidad de Madrid alcanza los siete millones, situándose entre las mayores aglomeraciones del continente, solo por detrás de la región de Île-de-France.
El turismo también empuja este crecimiento. Con más de 11,2 millones de visitantes y cerca de 24 millones de pernoctaciones en 2025, la ciudad vive un momento de máxima actividad. Restaurantes llenos, museos con colas y parques concurridos forman ya parte del paisaje habitual.
Madrid entra en una nueva fase: más población implica más oportunidades, pero también más presión sobre vivienda, transporte y servicios. El reto está en mantener el equilibrio para que la ciudad siga siendo habitable sin perder su dinamismo.