El Gran Premio de España se celebrará en un trazado urbano alrededor de IFEMA, muy cerca del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. La carrera está prevista para el domingo 13 de septiembre, aunque la actividad empezará desde el viernes con entrenamientos, accesos al recinto y movimiento de público durante todo el fin de semana.
La movilidad será una de las claves del evento. El propio circuito se presenta como uno de los mejor conectados del calendario, con acceso por Metro, Cercanías, autobuses de la EMT y taxi. La organización recomienda usar transporte público, ya que las plazas de aparcamiento serán limitadas.
La estación de Feria de Madrid, en la línea 8 de Metro, será uno de los puntos principales de llegada al recinto. También serán importantes las conexiones con el aeropuerto, Nuevos Ministerios y los servicios que puedan reforzarse en los días de mayor afluencia.
Quienes vivan o trabajen en IFEMA, Campo de las Naciones, Valdebebas o el entorno de la Avenida del Partenón deberán estar especialmente atentos. La previsión es que las mayores complicaciones se concentren en accesos como la M-11, la M-40, la A-2, la Avenida de Logroño y los viales próximos al aeropuerto.
Para los asistentes, el consejo más práctico es llegar con tiempo y no apurar la entrada. Un Gran Premio no empieza solo cuando se apaga el semáforo: también hay ambiente previo, zonas de aficionados, recorridos de acceso, controles y mucha gente moviéndose a la vez.
Quienes no tengan más remedio que ir en coche deberían consultar el tráfico antes de salir, prever rutas alternativas y confirmar si existen aparcamientos habilitados. Improvisar en una zona con decenas de miles de personas, cortes y controles puede convertir el desplazamiento en la parte más incómoda del día.
El regreso será otro momento delicado. Tras la carrera o los conciertos y actividades paralelas, buena parte del público intentará salir al mismo tiempo. Esperar unos minutos, pactar un punto de encuentro y llevar el móvil cargado puede ahorrar colas, pérdidas y agobios.
El Gran Premio no será solo una cita deportiva: pondrá a prueba la capacidad de Madrid para organizar grandes eventos sin bloquear la vida diaria de sus barrios. IFEMA y Valdebebas llevan años creciendo como polo de actividad, y la Fórmula 1 acelerará esa transformación durante tres días en los que moverse bien será casi tan importante como tener entrada.