La previsión apunta a chubascos intensos, con acumulaciones de hasta 30 litros por metro cuadrado en una hora entre las 12:00 y las 22:00. A esto se suman rachas fuertes de viento y posible granizo, factores que pueden complicar la movilidad y los planes al aire libre. El descenso térmico será notable tras varios días de ambiente casi veraniego.
Ante este escenario, el Ayuntamiento de Madrid ha activado el Plan de Actuación de Inundaciones (PAINUNAM) en nivel 0. Esto implica vigilancia reforzada en puntos sensibles como túneles, pasos inferiores o zonas propensas a acumulaciones de agua.
La situación será especialmente inestable y cambiante. Aunque el aviso naranja se centra en la capital, otras áreas de la comunidad permanecen en nivel amarillo, con precipitaciones menos intensas pero igualmente relevantes. La localización exacta de las tormentas puede variar en cuestión de horas.
Los servicios municipales —Policía, Bomberos y Samur— están en preaviso para actuar si es necesario. El principal riesgo no es tanto la cantidad total de lluvia como su intensidad en periodos cortos, que puede saturar el drenaje urbano y provocar balsas de agua en calles y carreteras.
La primavera madrileña vuelve a mostrar su cara más imprevisible. Episodios como este obligan a la ciudad a adaptarse rápidamente, ajustando su ritmo a un clima que puede cambiar en cuestión de horas y afectar directamente a la vida cotidiana.