El clima en Madrid da un giro inesperado justo antes del fin de semana. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha alertado de la llegada de lluvias intensas y tormentas que afectarán a la capital en las próximas horas. Este cambio impactará en la rutina diaria, los desplazamientos y los planes al aire libre, especialmente para quienes tenían previsto aprovechar los primeros días de marzo.
La borrasca Regina se despide, pero una nueva dana mantiene la inestabilidad en el centro peninsular. Desde la mañana del viernes, los cielos de Madrid se presentan cubiertos y la lluvia se hace notar en distintos barrios, con mayor intensidad durante la tarde. La Aemet prevé que los chubascos sean frecuentes y, en algunos puntos, vengan acompañados de tormentas locales. La bajada de temperaturas será evidente: los termómetros marcarán hasta cinco grados menos en comparación con días anteriores, aunque las mínimas seguirán en valores habituales para la época, entre 8 y 13 grados.
El ambiente más frío también se reflejará en la sierra, donde la cota de nieve descenderá de 1800 a 1500 metros, permitiendo que las precipitaciones se transformen en nieve en las zonas más altas. Para quienes planean escapadas a la montaña, conviene tener en cuenta la posibilidad de nieblas matinales y vespertinas, así como heladas débiles en las cumbres.
Durante el fin de semana, la previsión apunta a intervalos nubosos y lluvias intermitentes, sobre todo en la Sierra y en las últimas horas del día. Las temperaturas seguirán algo bajas, con la cota de nieve oscilando entre 1400 y 1600 metros. El lunes, la situación apenas variará: cielos cubiertos, lluvias ocasionales y ambiente frío, con máximas en torno a los 10 grados y mínimas que podrían bajar de los 5 incluso en el centro de la ciudad.
La Aemet, con sede en Madrid, es la referencia para entender cómo evoluciona el clima en la ciudad. Sus avisos permiten anticipar cambios bruscos y adaptar la vida urbana a las condiciones meteorológicas. En semanas como esta, su labor resulta clave para quienes dependen del transporte público, organizan actividades al aire libre o simplemente quieren evitar sorpresas en su día a día. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección, ajustando su ritmo al compás de las nubes.