Los preparativos se notan desde antes de la llegada del pontífice. En plaza de Lima y Cibeles se han ido ocupando carriles, desviando autobuses y modificando paradas para montar escenarios, vallados y zonas técnicas. A partir del 3 de junio, Lima quedará cerrada al tráfico; el 4 de junio será el turno de Cibeles. Desde ese momento, atravesar el centro en coche será mucho más complicado.
El Ayuntamiento recomienda evitar la zona y usar la M-30 como alternativa para cruzar la ciudad. También pide teletrabajo y horarios flexibles a las empresas que puedan aplicarlo, especialmente en oficinas cercanas a Castellana, Recoletos, Cibeles, plaza de Lima y el entorno del Bernabéu.
El transporte público será la principal salida, aunque tampoco funcionará como un día normal. Los autobuses de la EMT y Bicimad serán gratuitos del 3 al 9 de junio, pero varias líneas sufrirán desvíos o supresiones de paradas por los cortes. La gratuidad ayudará, pero no evitará que algunos trayectos sean más lentos o exijan caminar más de lo habitual.
Metro reforzará el servicio durante los días centrales. La Comunidad de Madrid prevé aumentar frecuencias hasta un 125% en algunas líneas y sumar trenes adicionales para absorber la llegada de peregrinos y visitantes. Sin embargo, ese refuerzo convivirá con cierres temporales de estaciones por seguridad.
Hasta 15 estaciones podrían cerrar total o parcialmente en momentos clave. El domingo de la misa en Cibeles será especialmente delicado, con afectaciones previstas en estaciones del centro como Sol, Banco de España, Retiro, Colón, Sevilla, Ópera o Chueca, entre otras. Los trenes podrán circular sin detenerse en algunas paradas mientras duren los cierres.
Los dos momentos más sensibles serán la vigilia juvenil en plaza de Lima, el sábado 6, y la misa multitudinaria en Cibeles, el domingo 7. Las previsiones oficiales hablan de una afluencia que puede acercarse a 1,8 millones de personasentre los distintos actos, lo que explica la escala del dispositivo de seguridad y movilidad.
También habrá cortes puntuales en otros puntos del recorrido papal, aunque no todos se detallarán con antelación por motivos de seguridad. El Palacio Real, el aeropuerto, la Almudena, el Bernabéu y otros espacios de la agenda pueden generar interrupciones temporales cuando se mueva la comitiva.
La clave para esos días será sencilla: consultar antes de salir y no confiar en el trayecto de siempre. Madrid no se paralizará, pero sí funcionará con otro mapa. Una estación habitual puede estar cerrada, una línea de bus puede desviarse y una calle que ayer servía para cruzar el centro puede quedar vallada al día siguiente. Para vecinos, trabajadores y visitantes, la visita papal será también una prueba de paciencia urbana.