La cita convierte la capital en un pequeño mapa cinematográfico. Las proyecciones llegarán a espacios como la Academia de Cine, Cine Doré, Sala Berlanga, Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes, Sala Equis, Cine Yelmo Ideal, Cibeles de Cine y la Fundación Casa de México en España, entre otros.
El programa combina cine contemporáneo y memoria. Habrá estrenos de ficción, documentales, sesiones especiales y una amplia retrospectiva dedicada a Silvia Pinal, una de las grandes figuras del cine en español y rostro clave de varias décadas de producción mexicana.
La retrospectiva, comisariada por Roberto Fiesco, permitirá recorrer más de seis décadas de carrera de Pinal. Su presencia en la programación no funciona solo como homenaje, sino como una forma de mirar la historia del cine mexicano a través de una actriz que trabajó con algunos de los grandes nombres de la pantalla.
La Semana del Cine Mexicano también quiere acercarse a públicos distintos. Algunas sesiones serán gratuitas y otras tendrán precios accesibles, lo que facilita que la programación no quede limitada a especialistas o cinéfilos habituales. La idea es abrir la puerta tanto a quienes conocen bien el cine mexicano como a quienes se acercan por primera vez.
Las familias también tendrán su espacio. El sábado 27 de junio, el taller “¡Shhhh! Acción sonora: Taller de foley y efectos de sonido” permitirá a los más pequeños descubrir cómo se construyen los sonidos que acompañan una película, desde pasos y golpes hasta ambientes completos.
El sábado 4 de julio llegará otra propuesta infantil con “¡Vístete de película!: Vestuario para personajes únicos”. La actividad invitará a explorar cómo el vestuario ayuda a crear personajes, contar historias y transformar una idea en imagen cinematográfica.
Además de las proyecciones, la programación incluirá encuentros, clases magistrales y actividades especiales. Ese contacto con creadores y profesionales permite entender el cine más allá de la sala: cómo se produce, cómo se escribe, cómo se filma y cómo viajan las historias entre países.
La Fundación Casa de México en España vuelve a tener un papel central como puente cultural entre Madrid y México. Su programación ha ayudado a consolidar esta semana como una cita reconocible dentro de la agenda cultural madrileña, especialmente para quienes buscan propuestas fuera del circuito más comercial.
La Semana del Cine Mexicano llega en un momento en el que Madrid multiplica sus pantallas de verano, festivales y ciclos especiales. Entre tanto ruido de agenda, esta cita ofrece algo distinto: una invitación a sentarse en una sala, escuchar otros acentos y descubrir un cine que mira la familia, la memoria, el humor, la violencia, el deseo y la identidad desde lugares muy propios.