La experiencia del año pasado fue positiva, con menos incidencias por picaduras. Desde el consistorio señalan que factores como una primavera lluviosa y un verano de altas temperaturas ayudaron a contener la proliferación del insecto.
El plan combina el desbroce de vegetación acuática y la aplicación de larvicidas biológicos, centrados en eliminar las larvas antes de que se desarrollen. Las actuaciones se extenderán hasta noviembre, con especial atención a los tramos más transitados.
Las intervenciones se ajustan a cada zona mediante inspecciones técnicas previas y revisiones posteriores, lo que permite adaptar el tratamiento a las condiciones reales del río.
Entre los puntos clave se encuentran áreas como El Pardo, el Puente de los Franceses o el entorno de la Caja Mágica, donde la presencia de vecinos y visitantes es constante.
El Manzanares se ha consolidado como uno de los principales espacios de ocio al aire libre en Madrid, por lo que mantener a raya la mosca negra resulta clave para garantizar el uso cómodo y continuo de sus márgenes durante toda la temporada.