Una de las principales medidas será una convocatoria extraordinaria destinada a recuperar las explotaciones dañadas. Las ayudas cubrirán pérdidas de producción agrícola y ganadera, daños en instalaciones y maquinaria y las indemnizaciones correspondientes por los animales que hayan muerto como consecuencia del fuego.
El Gobierno regional también negocia con las entidades financieras un mecanismo para anticipar a los afectados las prestaciones de la Política Agraria Común. Los bancos adelantarán estos pagos y será la Comunidad de Madrid la que asuma los intereses de las operaciones en las explotaciones situadas en los municipios afectados.
Las medidas llegarán igualmente a los viñedos y otros cultivos tradicionales. El IMIDRA pondrá en marcha un programa para recuperar las plantaciones afectadas, conservar variedades tradicionales de vid y fomentar nuevas plantaciones de especies adaptadas al territorio. También habrá actuaciones para reponer razas autóctonas y estudiar a largo plazo la evolución de los suelos y cultivos quemados.
La Comunidad flexibilizará además determinados trámites para que los incendios no hagan perder ayudas ya concedidas. Se reconocerá la situación de fuerza mayor en determinados eco-regímenes de la PAC de 2026, en las ayudas vinculadas al engorde de terneros y en algunas convocatorias de 2027, además de ampliarse plazos relacionados con inversiones y modernización de explotaciones.
Parte de la respuesta ya está en marcha. El Ejecutivo autonómico ha activado un contrato de emergencia inicial de un millón de euros para distribuir agua y alimento al ganado, reparar caminos e infraestructuras rurales y garantizar asistencia veterinaria. Hasta ahora, 81 ganaderías con 9.835 animales censados han comunicado algún tipo de daño.
La recuperación del campo será uno de los procesos más largos después de los incendios. Además de reconstruir instalaciones, muchas explotaciones tendrán que afrontar meses sin pastos suficientes, reponer animales y recuperar cultivos permanentes como los viñedos. Las nuevas ayudas buscan que agricultores y ganaderos puedan mantener su actividad mientras la Sierra Oeste reconstruye progresivamente su tejido rural.