La movilidad en Madrid vuelve a ajustarse. El Ayuntamiento prepara una modificación clave en la Ordenanza de Movilidad Sostenible (OMS) que permitirá, de forma temporal, que los vehículos con clasificación ambiental “A” —los que no tienen etiqueta— sigan circulando y aparcando en sus barrios. Esta excepción solo beneficiará a quienes estén empadronados en la ciudad o paguen el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) en la capital.
La decisión llega tras constatar que estos coches representan apenas el 1,08% del tráfico diario en Madrid. El permiso, incluido como disposición transitoria, permitirá también estacionar en las zonas SER del barrio correspondiente. Eso sí, la medida está condicionada: si alguna de las 24 estaciones de calidad del aire detecta niveles de dióxido de nitrógeno por encima de los límites europeos, la autorización se retirará de inmediato.
En los últimos años, Madrid ha acelerado su transición hacia una ciudad más limpia. La eliminación de las calderas de carbón y la renovación total de la flota de autobuses de la EMT —ahora 100% limpia— han marcado el ritmo. Desde 2022, la capital cumple con la directiva europea de calidad del aire, en parte gracias a la estrategia Madrid 360 y a la regulación de las zonas de bajas emisiones: Madrid ZBE, Plaza Elíptica y Distrito Centro.
Los datos recientes refuerzan la tendencia: en 2024 y 2025, los registros de dióxido de nitrógeno han sido los mejores de la serie histórica. Ninguna estación superó los 32 microgramos por metro cúbico el año pasado, frente a los picos de 51 y 53 registrados en 2019. Este año, los niveles siguen bajando: en enero y febrero, todas las estaciones se mantuvieron por debajo de los 33 microgramos, cuando hace un año varias superaban los 40.
La OMS se ha convertido en el marco legal que sostiene la transformación de la movilidad en Madrid. Su aplicación afecta directamente a la vida diaria: desde cómo se mueve la gente por la ciudad hasta dónde puede aparcar. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección, con ajustes que buscan equilibrar sostenibilidad y flexibilidad para quienes viven aquí.
La red de estaciones de calidad del aire de Madrid es uno de los sistemas de control ambiental más extensos de Europa. Distribuidas por toda la ciudad, estas estaciones permiten medir en tiempo real los niveles de contaminantes y ajustar las políticas municipales casi al instante. Su funcionamiento es clave para anticipar episodios de contaminación y para que las excepciones, como la que ahora se plantea para los vehículos sin etiqueta, puedan aplicarse o retirarse según evolucione el aire que respiramos.