La medida afecta a más de 800 centros educativos y a miles de alumnos que reciben apoyo lingüístico dentro del modelo bilingüe madrileño. Para muchas familias, la presencia de estos auxiliares forma parte del funcionamiento habitual de las clases de inglés y de otros idiomas.
La decisión llega tras semanas de incertidumbre entre administraciones. Según la Consejería de Educación, la convocatoria estatal, que otros años se publicaba en febrero, se retrasó esta vez hasta finales de mayo, complicando la planificación del próximo curso.
El Gobierno regional intentó aclarar la situación en la Conferencia Sectorial del 3 de junio. Madrid pidió garantías para que el Ministerio de Trabajo no sancionara a las comunidades que cumplieran los requisitos del programa, pero la respuesta final del Ministerio de Educación fue negativa.
La Comunidad sostiene que el rechazo se basa en motivos técnicos y que, ante ese bloqueo, no podía esperar más para organizar el curso. Por eso ha optado por diseñar una vía propia que permita mantener a los auxiliares de conversación en los centros.
El objetivo es que los colegios no noten un vacío en septiembre. Estos profesionales suelen apoyar al profesorado en actividades orales, conversación, pronunciación y dinámicas de aula, especialmente en centros donde el bilingüismo tiene mucho peso en la organización diaria.
El curso pasado, la inversión regional en auxiliares superó los 28 millones de euros. La nueva convocatoria propia buscará sostener una figura que Madrid considera esencial para su modelo educativo y para la continuidad del programa bilingüe.
El cambio también obliga a los centros a estar pendientes de los plazos. Direcciones, docentes y familias necesitarán saber cuántos auxiliares llegarán finalmente, en qué condiciones y con qué calendario, porque su presencia influye en grupos, horarios y actividades.
Más allá del choque político, la cuestión llega directamente al aula. Los auxiliares no sustituyen al profesorado, pero sí aportan contacto cotidiano con hablantes de otros países y ayudan a que el aprendizaje del idioma sea más natural y menos limitado al libro de texto.
Madrid intenta ahora evitar que el conflicto administrativo se convierta en un problema para los colegios. El verdadero examen llegará al inicio del curso, cuando los centros comprueben si el nuevo plan propio garantiza la misma cobertura que hasta ahora.