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Madrid sigue en la calle pese a la nube de humo y las alertas

Madrid mantuvo este sábado buena parte de su ritmo habitual pese a la nube de humo y al empeoramiento de la calidad del aire. Familias, turistas y trabajadores siguieron llenando calles, terrazas y comercios, incluso en las zonas donde las partículas alcanzaron niveles más perjudiciales.

Foto por Namning / Shutterstock / FOTODOM
Por · Madrid ·

Desde Alonso Martínez hasta Gran Vía, la imagen fue la de una tarde de verano casi normal. El olor a humo, el cielo gris y la presencia de ceniza en algunos puntos no bastaron para vaciar el centro, donde muchos viandantes aseguraban no conocer las recomendaciones sanitarias.

Las autoridades habían pedido cerrar puertas y ventanas, reducir el ejercicio al aire libre y utilizar mascarilla en caso de exposición prolongada. La advertencia era especialmente importante para mayores, niños y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

Las estaciones de Méndez Álvaro, Moratalaz, Ensanche de Vallecas y Plaza de España registraron durante la mañana algunos de los peores datos. Las partículas PM2,5 y PM10 se concentraron sobre todo en el centro y el sur, las áreas más afectadas por el desplazamiento del humo.

En la plaza de Santa Bárbara, las terrazas continuaron llenas y el tráfico apenas cambió. Algunos trabajadores sí percibieron un ambiente más cargado, con humo visible en determinados tramos y pequeñas partículas de ceniza que llegaron a depositarse sobre coches y ventanas.

La situación también se notó en barrios como San Fermín y en municipios del sur y el oeste metropolitano. Allí, el olor a madera quemada fue más intenso, aunque la mayoría de los residentes mantuvo sus desplazamientos y sus planes cotidianos.

Sanidad insistió en limitar la exposición y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia. La respuesta, sin embargo, fue desigual: mientras algunas personas optaron por quedarse en casa o ponerse mascarilla, otras continuaron paseando sin apenas cambios.

La escena deja una ciudad activa bajo un cielo poco habitual, con terrazas llenas y una capa de humo suspendida sobre las avenidas. El aire obligó a extremar la precaución, pero no consiguió frenar del todo el pulso de Madrid.

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