Uno de los proyectos en marcha es RECUPERA, activo hasta 2027 y dotado con algo más de 407.000 euros. Su objetivo es devolver funcionalidad a suelos contaminados mediante materiales residuales como biochar de restos vegetales, compost procedente de lodos, zeolitas obtenidas de residuos de aluminio o nanopartículas de hierro fabricadas a partir de alpechín. Los tratamientos que funcionen mejor se prueban después con cultivos para comprobar si el terreno puede volver a utilizarse agrícolamente.
Precisamente uno de los avances más llamativos de este año ha llegado de la colaboración entre IMIDRA e INIA-CSIC. Los investigadores han estudiado nanopartículas de hierro obtenidas de aguas residuales de almazara y han comprobado en ensayos su capacidad para inmovilizar distintos metales y reducir la toxicidad de suelos contaminados. El trabajo plantea una vía para convertir un residuo de la producción de aceite en una herramienta de remediación.
Otra línea, Nano4Agro, estudia fertilizantes y productos agrícolas de nueva generación y analiza cómo afectan a la salud del suelo y de los cultivos hortícolas. El proyecto comenzó en 2024 y continuará hasta enero de 2027, con un presupuesto de 180.000 euros.
La investigación también llega a viñedos y olivares. El IMIDRA analiza cómo las cubiertas vegetales y distintas formas de laboreo pueden reducir la erosión y, al mismo tiempo, influir en la producción y en la calidad final de vinos y aceites. Una de las líneas específicas sobre viñedos con cubiertas vegetales se prolongará hasta 2028.
El trabajo no se limita a pequeños ensayos de laboratorio. En la finca experimental El Encín, en Alcalá de Henares, funciona desde 2022 una planta piloto que transforma residuos orgánicos en compost. En cuatro años ha tratado más de 260 toneladas de residuos y ha producido unas 100 toneladas de abono utilizado en investigaciones para mejorar suelos agrícolas, especialmente en viñedos y olivares.
Estos proyectos cobran especial relevancia después de los episodios extremos que ha sufrido la región, pero conviene distinguir investigación de intervención directa. El IMIDRA estudia técnicas que pueden ser útiles tras incendios, inundaciones o erosión; eso no significa que RECUPERA o Nano4Agro estén ya restaurando específicamente las parcelas afectadas por los últimos incendios de la Sierra Oeste.
La Comunidad sí mantiene otras actuaciones directamente relacionadas con esos incendios, como el aumento previsto de plantas forestales autóctonas para restaurar las zonas quemadas. En el ámbito agrícola, el siguiente paso será comprobar qué tratamientos desarrollados por los investigadores funcionan mejor fuera del laboratorio y pueden incorporarse de forma práctica al trabajo de agricultores y técnicos.