Hasta ahora, este tipo de vivienda estaba reservado a ingresos más bajos. El nuevo programa abre la puerta a perfiles que quedaban fuera, como parejas con dos sueldos medios que no pueden asumir los precios del mercado libre.
El sistema actual no desaparece. Desde el consistorio insisten en que las promociones tradicionales seguirán su curso y que este nuevo modelo funcionará con un registro independiente.
Las primeras viviendas estarán en el entorno de Barajas, con una promoción inicial de 52 pisos ya terminados. El acceso será mediante sorteo, con inscripción online en las próximas semanas.
El precio del alquiler se adaptará a los ingresos de cada familia, con el objetivo de no superar el 30% mensual. Esto supone cuotas más altas que en la vivienda pública tradicional, pero aún por debajo del mercado.
La medida ha generado debate político. Parte de la oposición cuestiona si este modelo prioriza a rentas más altas, mientras que otros ven necesario ampliar el acceso ante la presión del mercado inmobiliario.
El cambio refleja una realidad creciente en Madrid: cada vez más hogares quedan atrapados entre los requisitos de la vivienda pública y los precios del mercado libre.
Con esta decisión, la ciudad intenta ajustar su política de vivienda a nuevos perfiles sociales. El reto ahora será equilibrar el acceso entre quienes más lo necesitan y quienes buscan una alternativa viable para seguir viviendo en Madrid.