La mayor partida corresponde a la Sierra Oeste. Algo más de 2,04 millones de euros se emplearán en diez Montes de Utilidad Pública afectados por el gran incendio de finales de julio. Los trabajos se han dividido en tres lotes y tienen un plazo estimado de dos meses.
Una de las prioridades será retirar árboles quemados, inclinados o con daños estructurales que puedan caer sobre caminos, carreteras y otras zonas de paso. También se repararán cerramientos y pistas forestales dañadas por el fuego y por el movimiento de vehículos pesados durante la emergencia.
La actuación tiene consecuencias directas para quienes utilizan esta parte de la región para caminar, montar en bicicleta o pasar el día en la naturaleza. Desde principios de septiembre permanecen restringidos temporalmente los caminos y pistas de doce montes públicos afectados por el incendio en Fresnedillas de la Oliva, Navas del Rey, Pelayos de la Presa, Robledo de Chavela, San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado.
Estos doce montes suman aproximadamente 7.000 hectáreas quemadas. El incendio de la Sierra Oeste afectó en total a unas 27.000 hectáreas dentro de la Comunidad de Madrid, por lo que los trabajos actuales se concentran en una parte especialmente sensible del territorio gestionado directamente por la Administración regional.
La restricción no tiene por ahora una fecha general de finalización. La Comunidad podrá revisar las zonas y levantar progresivamente las limitaciones cuando desaparezcan los riesgos, pero el plazo de dos meses de las obras no debe interpretarse como una fecha automática de reapertura de rutas.
El segundo contrato se concentra en el norte de la región. Otros 750.000 euros servirán para reparar los daños del incendio declarado el 16 de julio en el entorno de Lozoyuela, Buitrago del Lozoya y Puentes Viejas. En este caso, el plazo estimado de ejecución es de cinco meses.
Allí preocupa especialmente lo que pueda ocurrir con las primeras lluvias fuertes. Al desaparecer la cubierta vegetal, el agua puede arrastrar suelo, cenizas y restos del incendio hacia barrancos e infraestructuras. En el entorno de Puentes Viejas se adoptarán además medidas específicas para evitar que esos materiales alcancen instalaciones relacionadas con el abastecimiento de agua.
La inversión de 2,8 millones no supone todavía una reforestación completa de todo lo quemado. La primera fase está centrada sobre todo en seguridad, estabilización del terreno y recuperación de infraestructuras forestales. La evolución natural de la vegetación y el estado de cada masa determinarán después dónde son necesarias nuevas actuaciones.