La solicitud solo puede hacerse online a través de la web de la EMVS. El programa está dirigido a personas de entre 18 y 50 años empadronadas en Madrid durante al menos cinco años consecutivos —u ocho en la última década— y con ingresos familiares que, en el caso de una familia con dos hijos, se sitúen entre 42.000 y 68.000 euros brutos anuales.
El Ayuntamiento asegura que el alquiler no superará el 30% de los ingresos familiares. Las rentas previstas oscilan entre 700 y 1.000 euros mensuales para pisos de dos y tres dormitorios, todos con plaza de garaje. En una ciudad donde muchos alquileres superan ya ampliamente esas cifras incluso en barrios periféricos, la medida busca aliviar la presión sobre quienes trabajan y tienen estabilidad económica, pero han quedado fuera tanto del mercado libre como de la vivienda protegida tradicional.
La promoción Iberia Loreto 1, ubicada en Barajas, marca además un cambio en el modelo de vivienda pública municipal. Hasta ahora, muchas promociones estaban reservadas a rentas más bajas, pero el nuevo programa amplía el acceso a perfiles intermedios que también sufren la subida de precios en Madrid. El proyecto ha supuesto una inversión de más de 14,6 millones de euros y cuenta con viviendas adaptadas, plazas para bicicletas y pisos reservados para familias numerosas.
El distrito de Barajas empieza además a transformarse más allá de su vínculo habitual con el aeropuerto. Su conexión con el centro, las nuevas promociones residenciales y un entorno más tranquilo que otras zonas de Madrid están atrayendo cada vez a más familias que buscan escapar de los precios imposibles dentro de la M-30 sin renunciar del todo a la vida urbana.
La convocatoria también ha abierto debate político sobre quién queda realmente fuera del sistema. Desde la oposición recuerdan que miles de familias con ingresos más bajos siguen esperando vivienda pública y critican que muchos hogares vulnerables no podrán acceder a esta promoción. El Ayuntamiento, en cambio, defiende que Madrid necesita ampliar la oferta para evitar que una parte creciente de las clases medias termine expulsada de la ciudad por el precio del alquiler.
La vivienda se ha convertido ya en uno de los grandes temas que redefinen Madrid barrio a barrio. Promociones como la de Barajas reflejan cómo la ciudad intenta responder a una realidad cada vez más visible: incluso quienes tienen empleo estable y salarios medios empiezan a tener dificultades para construir una vida a largo plazo dentro de la capital.