Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Rozas de Puerto Real figuran entre las localidades más perjudicadas. Las incidencias no son iguales en todos los puntos: algunas zonas sufren interrupciones completas, mientras que en otras la señal aparece y desaparece según la red y el operador.
La pérdida de conectividad complica una emergencia en la que el teléfono resulta esencial. Muchas familias lo utilizan para localizar a personas evacuadas, consultar cambios en carreteras y autobuses o recibir instrucciones de los ayuntamientos y los equipos de protección civil.
Las compañías de telecomunicaciones han empezado a movilizar unidades móviles para reforzar la señal. Uno de los primeros equipos se ha instalado en Cenicientos, mientras se estudia desplegar transmisores portátiles y conexiones por satélite en los puntos donde la red convencional no puede recuperarse todavía.
El principal obstáculo es el acceso a las infraestructuras dañadas o sin suministro eléctrico. Algunas antenas se encuentran cerca de las zonas afectadas por las llamas y los técnicos solo pueden intervenir cuando los responsables de la emergencia consideran seguro entrar.
La Comunidad mantiene un seguimiento conjunto con las operadoras para localizar las áreas sin servicio y priorizar los puntos más sensibles. Residencias, centros de acogida, consultorios y dependencias municipales necesitan conexiones estables para coordinar traslados y atender a la población.
Mientras continúen los cortes, se recomienda ahorrar batería, evitar llamadas innecesariamente largas y utilizar mensajes de texto cuando la red esté saturada. También conviene descargar previamente mapas, documentos y teléfonos importantes si se dispone de conexión.
La emergencia deja pueblos donde algo tan habitual como enviar un mensaje o consultar una ruta se ha vuelto incierto. Recuperar la cobertura será clave para que vecinos y servicios públicos puedan volver a comunicarse con normalidad, aunque los plazos seguirán dependiendo de la evolución del fuego.