Ninguna de las grandes cuencas consiguió aumentar sus reservas durante los últimos días. Los descensos más acusados se registraron en las cuencas internas del País Vasco, con una caída del 4,7 %, seguidas del Ebro, con un 3 %, el Duero, con un 2,7 %, y el Tajo, con un 1,7 %.
Las cuencas internas de Catalunya también perdieron agua, con un descenso del 1,3 %. Júcar y Guadalquivir retrocedieron un 1,2 %, mientras que Miño-Sil perdió un punto porcentual en una semana marcada por las altas temperaturas y el fuerte consumo propio del verano.
Las lluvias registradas durante los últimos días afectaron principalmente a la vertiente mediterránea, aunque no fueron suficientes para cambiar la tendencia general. El mayor acumulado se produjo en Teruel, con 20,8 litros por metro cuadrado, mientras buena parte del país continúa atravesando jornadas de fuerte calor y elevada evaporación.
Pese al descenso, la situación sigue siendo mejor que la del verano pasado. Los embalses españoles almacenan actualmente 2.314 hectómetros cúbicos más que en las mismas fechas de 2025 y permanecen claramente por encima de la media registrada durante la última década.
Madrid también está perdiendo reservas con el avance del verano, aunque mantiene una situación más favorable. A comienzos de agosto, las 13 presas gestionadas por Canal de Isabel II se encontraban al 72,2 % de su capacidad, con 681 hectómetros cúbicos almacenados, prácticamente en línea con la media histórica para estas fechas.
Julio dejó precipitaciones muy escasas en los embalses madrileños y redujo las aportaciones de agua respecto a lo habitual. Aun así, las reservas permanecen dentro de los niveles considerados normales y el abastecimiento está garantizado, aunque durante las semanas más calurosas del año vuelve a cobrar importancia moderar el consumo y evitar usos innecesarios del agua.