La máquina comenzó a perforar en marzo desde la futura estación de Comillas y trabaja a un ritmo cercano a los 20 metros diarios. Su llegada a Madrid Río marca uno de los hitos más visibles de una obra compleja, que discurre bajo zonas densas, parques, calles consolidadas y espacios con mucha vida vecinal.
El tramo entre Comillas y Madrid Río es importante porque une dos puntos que hasta ahora no tenían conexión directa por Metro. Para los vecinos de Carabanchel, Usera y Arganzuela, la futura L11 puede reducir rodeos, mejorar enlaces y hacer más fácil moverse hacia Atocha, Conde de Casal y otros puntos estratégicos.
Mayrit no solo excava. A medida que avanza, también coloca los anillos de dovelas que forman el túnel, lo que permite construir la infraestructura de manera continua y con menos impacto en superficie que otros métodos. La tuneladora se ha convertido así en una de las piezas centrales del proyecto.
Cuando llegue a la futura estación de Madrid Río, la máquina realizará una parada técnica de unas dos semanas para revisión y mantenimiento. Después continuará hacia Palos de la Frontera, Atocha y Conde de Casal, las siguientes estaciones del tramo central.
La ampliación contempla un nuevo túnel de 6,6 kilómetros y cinco estaciones: Comillas, Madrid Río, Palos de la Frontera, Atocha y Conde de Casal. Dos serán completamente nuevas y tres funcionarán como grandes puntos de conexión con otras líneas de Metro, Cercanías y transporte urbano.
El proyecto forma parte de la llamada gran diagonal de Metro, una transformación que busca convertir la Línea 11 en un eje capaz de unir el suroeste y el noreste de Madrid. A largo plazo, la línea deberá conectar zonas como Cuatro Vientos, Plaza Elíptica, Atocha, Pueblo Nuevo, Mar de Cristal y Valdebebas.
El avance de Mayrit es una señal de cómo cambiará el mapa diario de la movilidad: menos dependencia de los transbordos por el centro, nuevos accesos a Madrid Río y una línea que puede acercar barrios que hoy parecen mucho más lejos de lo que realmente están.