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La Sierra Oeste respira tras una noche crítica contra el incendio

La Sierra Oeste de Madrid respira con algo más de calma después de una de las noches más delicadas del incendio. Los equipos de emergencia lograron contener el avance del fuego y evitar que las llamas cruzaran el río Cofio, un escenario que habría ampliado el riesgo hacia la Sierra de Guadarrama.

Foto por Gorodenkoff / Shutterstock / FOTODOM
Por · Madrid ·

La noche del 28 de julio concentró buena parte de la tensión. Los bomberos llegaron a la zona con varias jornadas de trabajo acumuladas y la orden de vigilar los puntos calientes para impedir cualquier reactivación del frente.

Una dotación formada por efectivos veteranos del parque de Villaviciosa de Odón asumió el control de uno de los sectores más peligrosos. Allí, los pinos dañados por el fuego podían caer sin previo aviso y obligaban a mantener una distancia constante de seguridad.

Aunque las llamas ya no avanzaban con la misma intensidad, el peligro seguía presente. Los troncos debilitados, la ceniza y la escasa visibilidad complicaban cada movimiento, mientras los equipos trabajaban cerca de los vehículos para poder retirarse con rapidez.

La caída de un gran pino levantó una nube de humo y ceniza y obligó a replantear la estrategia. Durante varias horas, el sonido de los árboles desplomándose en la oscuridad mantuvo en alerta a los bomberos desplegados sobre el terreno.

Finalmente, los mandos ordenaron abandonar el punto más inestable y esperar nuevas instrucciones. Poco después llegó por radio la confirmación de que la situación estaba controlada, coincidiendo con el inicio de la desescalada y el regreso progresivo de algunos vecinos.

La coordinación entre los distintos cuerpos de emergencia y la declaración del nivel 3 fueron decisivas para concentrar recursos y evitar daños mayores. El principal balance positivo es que no se produjeron víctimas y que los núcleos habitados pudieron ser protegidos.

El incendio todavía necesitará días o semanas de vigilancia hasta quedar completamente extinguido. Con el terreno seco y las altas temperaturas, los retenes seguirán revisando posibles rebrotes mientras la Sierra Oeste recupera poco a poco su actividad habitual.

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Luisa Pérez
Luisa Pérez
Editora del contenido urbano
Publicado ID49382

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