La muestra propone un recorrido por una generación que convirtió dioses, héroes y relatos clásicos en imágenes conectadas con la vida urbana, la libertad creativa y las tensiones de los años 80. El resultado mezcla pintura, fotografía y lenguajes visuales que ayudaron a definir una época.
Ouka Leele ocupa un lugar central, acompañada por artistas como El Hortelano, Ceesepe, Carlos Franco, Sigfrido Martín Begué, Guillermo Pérez Villalta, Dis Berlin, Pablo Sycet, Costus y Patricia Gadea. Sus obras muestran cómo la tradición podía convivir con el cómic, la cultura popular, la noche y la estética de una ciudad en plena transformación.
El recorrido, comisariado por Julio Pérez Manzanares, evita presentar los mitos como piezas inmóviles del pasado. Cada artista los utiliza para hablar de identidad, deseo, memoria, poder o cambio social desde una mirada muy ligada al Madrid de aquellos años.
La exposición también permite observar los cruces entre la Nueva Figuración y la Movida, dos escenas distintas pero conectadas por su voluntad de romper con los códigos anteriores. Esa mezcla explica parte de la energía visual que todavía hoy se asocia con la capital de los 80.
La ubicación refuerza el vínculo con la ciudad. Alcalá 31 se encuentra a pocos minutos de Gran Vía, Cibeles y el eje de Recoletos, por lo que la visita encaja fácilmente en una tarde cultural por el centro.
La muestra puede interesar tanto a quienes vivieron aquella etapa como a un público más joven que conoce sus imágenes por libros, discos o referencias posteriores. Las obras permiten comprobar que muchos de aquellos símbolos siguen presentes en la cultura visual actual.
La escena deja dioses clásicos, personajes nocturnos y colores intensos compartiendo espacio bajo la gran nave de Alcalá 31. Madrid vuelve así sobre una de sus décadas más creativas sin convertirla en nostalgia, sino en material todavía abierto a nuevas lecturas.