El proceso ya ha comenzado en el depósito de Laguna, donde se están adaptando las instalaciones para gestionar de forma automática la nueva flota. Este espacio, clave en el mantenimiento de los trenes, se convertirá en un centro preparado para operar en remoto y coordinar el funcionamiento de toda la línea.
La automatización se desarrollará en dos fases. Primero, con la instalación de sistemas de control y la formación del personal. Después, con pruebas técnicas que permitirán validar la seguridad y el nuevo modelo operativo antes de su puesta en marcha definitiva. La inversión supera los 20 millones de euros.
Para los usuarios, el impacto será directo: se prevé que los trenes circulen hasta un 33% más rápido y que la frecuencia baje a apenas dos minutos. Además, se incorporarán 48 convoyes nuevos, más amplios y accesibles, pensados para absorber la alta demanda de la línea.
La modernización también incluye la instalación de puertas automáticas en los andenes, una medida clave para mejorar la seguridad y facilitar el funcionamiento de los trenes sin conductor.
La automatización de la Circular redefine cómo se mueve Madrid. Menos esperas y mayor capacidad aliviarán la presión en una de las líneas más saturadas, marcando el camino hacia un transporte público más eficiente y tecnológico.