En el interior, la intervención se ha centrado en proteger las pinturas y recuperar su luminosidad original. La instalación de un nuevo sistema de climatización y de iluminación LED permite conservar mejor la obra y, al mismo tiempo, resaltar colores y detalles que habían perdido intensidad con el paso del tiempo.
Los trabajos también han incluido la renovación de la cubierta, la mejora del aislamiento y la restauración de elementos estructurales. Además, se han eliminado barreras arquitectónicas para facilitar el acceso, acercando este espacio a un público más amplio.
La reapertura, coordinada entre distintas instituciones, se espera en los próximos días, aunque aún no se ha confirmado la fecha exacta. El entorno del Manzanares recupera así uno de sus puntos culturales más destacados.
Redescubrir este espacio supone volver a mirar de cerca una de las obras más singulares de la ciudad, ahora en mejores condiciones y con una experiencia de visita más cómoda. El cambio no es solo estético: también redefine cómo se accede y se disfruta el patrimonio en el día a día.
Con la reapertura, Madrid suma un nuevo atractivo a su agenda cultural. El siguiente paso será comprobar cómo este espacio renovado se integra de nuevo en la rutina de vecinos y visitantes.