En un momento en que alquilar en Madrid se ha vuelto cada vez más complicado por los precios, la Declaración de la Renta trae un respiro para quienes viven de alquiler. La Comunidad ha decidido ampliar la deducción autonómica, permitiendo que los menores de 40 años puedan beneficiarse de una rebaja fiscal de hasta 1.237,20 euros al año. Hasta ahora, el límite estaba en 35 años, por lo que este ajuste abre la puerta a miles de inquilinos que antes quedaban fuera.
La deducción permite restar hasta un 30% de lo pagado por la vivienda habitual, siempre dentro del tope anual. Por ejemplo, si el alquiler suma 12.000 euros al año, el 30% serían 3.600 euros, pero solo se podrá deducir el máximo permitido. No se trata de una ayuda directa, sino de una reducción en la cuota al hacer la Renta correspondiente a 2024-2025, cuya campaña arranca el 8 de abril y termina el 30 de junio.
Para acceder a esta deducción no basta con la edad. Es necesario cumplir varios requisitos económicos y formales: la base imponible no puede superar los 26.414,22 euros en declaración individual ni los 37.322,20 euros en conjunta. Además, la suma de bases imponibles de la unidad familiar no debe rebasar los 61.860 euros. El alquiler debe representar al menos el 20% de la base imponible, y la vivienda debe ser la residencia habitual, con al menos 183 días vividos en la Comunidad durante el año fiscal. También es imprescindible tener el contrato en regla y la fianza depositada en la Agencia de Vivienda Social o el organismo correspondiente.
Este ajuste fiscal llega en un contexto de subidas constantes en los precios del alquiler, que afectan tanto a jóvenes como a quienes ya han superado la treintena y siguen sin poder acceder a una vivienda en propiedad. La medida busca aliviar la presión sobre los bolsillos de quienes optan por quedarse en alquiler en Madrid, una ciudad donde la movilidad y la flexibilidad marcan el ritmo de vida de muchos vecinos.
La deducción autonómica por alquiler es una de las herramientas que la Comunidad de Madrid utiliza para intentar equilibrar el acceso a la vivienda. Aunque no resuelve el problema de fondo, sí supone un pequeño alivio para quienes cumplen los requisitos y ven cómo cada euro cuenta a la hora de cuadrar el presupuesto mensual. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección, ajustando sus políticas a la realidad de una ciudad donde alquilar es, para muchos, la única opción viable.