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La decisión de dividir la ESO en Madrid inquieta a familias y directores de instituto

El nuevo modelo educativo de la Comunidad de Madrid, que separa los dos primeros cursos de la ESO en colegios, genera dudas entre equipos directivos y padres. Temen que la fragmentación afecte la integración y el desarrollo de los estudiantes.

Foto por Depositphotos
Por · Madrid ·

La educación pública madrileña encara un cambio que ya se deja sentir en la vida de muchas familias. Desde este curso, la Comunidad de Madrid permite que los alumnos de 1º y 2º de ESO permanezcan en los colegios, en lugar de pasar directamente a los institutos. La medida, que busca dar continuidad a la etapa escolar y facilitar la conciliación, ha abierto un debate sobre su impacto real en el día a día de los estudiantes y en la organización de los centros.

La Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid (Adimad) ha pedido a la Consejería de Educación que reconsidere esta decisión. Argumentan que dividir la ESO entre dos centros distintos fragmenta el proceso educativo y complica la adaptación de los adolescentes cuando, en 3º, deben incorporarse al instituto. Los directores insisten en que la ESO es una etapa con identidad propia y que los institutos están preparados para acoger a jóvenes de 11 a 14 años, gracias a equipos docentes especializados y recursos de orientación.

El modelo CEIPSO, que integra Infantil, Primaria y los dos primeros cursos de Secundaria en un mismo colegio, ya funciona en 49 centros públicos desde septiembre. Otros 52 colegios han recibido autorización para sumarse en los próximos años. La Comunidad defiende que esta fórmula ayuda a combatir el abandono escolar y mejora la protección de la infancia y la preadolescencia. Además, responde a la bajada demográfica y a la necesidad de mantener la viabilidad de algunos colegios.

Sin embargo, para muchos equipos directivos, la medida puede dificultar la continuidad pedagógica y el bienestar emocional de los alumnos. Proponen reforzar los institutos con comedores y actividades extraescolares gratuitas, en lugar de obligar a los estudiantes a cambiar de centro a mitad de etapa. Algunas familias, por su parte, valoran la posibilidad de mantener a sus hijos en el mismo colegio, sobre todo por la flexibilidad horaria y la conciliación familiar.

La ciudad vuelve a ajustar su ritmo educativo. El debate sobre cómo y dónde cursar la ESO afecta a miles de familias que estos días deciden el futuro escolar de sus hijos. Las jornadas de puertas abiertas en los institutos se convierten en una oportunidad para conocer de cerca los proyectos y resolver dudas antes de tomar una decisión.

En Madrid, los institutos públicos han evolucionado en las últimas décadas para adaptarse a una población diversa y a nuevas necesidades sociales. Muchos cuentan con programas de convivencia, orientación y apoyo a la diversidad, además de una oferta de actividades que va más allá del horario lectivo. Esta experiencia acumulada es uno de los argumentos que esgrimen los directores para defender el valor de la etapa completa de la ESO en los institutos. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección, aunque el debate sigue abierto.

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