El inmueble se encuentra en el número 4 de la calle Mayor, con fachada también hacia la calle del Arenal. Su ubicación, a pocos metros de la Puerta del Sol, sitúa el proyecto en una zona con gran presión turística, comercial y peatonal durante casi todo el día.
El futuro hotel ocupará más de 7.500 metros cuadrados. La distribución prevista contempla trece habitaciones en cada una de las plantas principales, mientras que la sexta albergará diez suites con terraza. Todas las estancias tendrán baño propio.
La planta baja conservará tres locales comerciales y sumará un restaurante. Esta parte del proyecto mantendrá actividad abierta a la calle, en un entorno donde los comercios tradicionales conviven cada vez más con hoteles, restauración y negocios orientados a los visitantes.
La intervención deberá respetar los elementos protegidos del edificio, diseñado por Antonio Palacios. Entre ellos figuran su singular patio central en forma de V, las vidrieras, el pavimento de piezas traslúcidas y las fachadas, que serán restauradas durante las obras.
También se reorganizarán los sótanos para instalar cocinas y espacios técnicos. El acceso principal incorporará una rampa y se recuperará una antigua puerta para crear una entrada independiente, con el objetivo de adaptar el inmueble a su nuevo uso sin borrar su estructura original.
La inversión prevista ronda los 12,7 millones de euros, con unos 8,1 millones destinados directamente a las obras. El proyecto calcula unos ingresos anuales de 14,5 millones, una estimación que refleja el peso creciente del alojamiento de lujo en el centro de Madrid.
La transformación abre una nueva etapa para un edificio conocido durante décadas por sus oficinas, talleres y pequeños negocios. El cambio deja una calle Mayor cada vez más ligada al turismo y plantea el reto de conservar la personalidad cotidiana de un inmueble que forma parte del paisaje habitual de quienes cruzan el centro.