La vida cultural y urbana de Madrid suma un nuevo capítulo con la mirada puesta en Ciempozuelos. Allí, la antigua Escuela de Enfermería, cerrada desde hace décadas y aún sin la protección de Bien de Interés Cultural, se convierte en el centro de un proyecto académico que puede marcar el futuro del patrimonio local. Estudiantes de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid han elegido este edificio para desarrollar propuestas de rehabilitación, integrando la historia y el potencial de un espacio que muchos vecinos recuerdan, pero pocos han pisado en los últimos años.
El edificio, situado en el Paseo de la Estación, será el eje de la asignatura ‘Criterios de intervención en el patrimonio arquitectónico’, donde participan cinco departamentos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura. No es la primera vez que este grupo de docentes y alumnos se enfrenta a retos similares: en cursos anteriores han trabajado sobre la antigua Tabacalera, la Plaza Mayor o el Convento de San Bernardino, siempre con la idea de conectar la teoría con la realidad urbana de la región.
La decisión de centrarse en Ciempozuelos fue consensuada entre los once profesores implicados, que valoraron la singularidad del edificio por su historia, su diseño afrancesado y su ubicación en pleno corazón del municipio. Antes de empezar a dibujar planos, los estudiantes han recorrido el interior del inmueble, acompañados por el historiador local Daniel Carvajal, para entender de cerca la estructura y el estado de conservación de un lugar que lleva años esperando una segunda vida.
Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa Raquel Jimeno lamenta que ni el Ministerio de Cultura ni la Comunidad de Madrid hayan incluido el edificio en el listado de Bienes de Interés Cultural ni hayan destinado fondos para su recuperación. Aun así, tanto el Consistorio como el Complejo Asistencial San Juan de Dios han facilitado a la UPM toda la documentación histórica disponible, desde planos originales hasta fotografías antiguas, para que los estudiantes puedan trabajar con una base sólida y realista.
La antigua Escuela de Enfermería, inaugurada en 1910 y firmada por Ignacio de Aldama Elorz —referente de la arquitectura madrileña del primer tercio del siglo XX—, destaca por su fachada afrancesada y su eclecticismo, mezcla de estilos que refleja la evolución de la ciudad y sus necesidades. El reto ahora es imaginar cómo devolverle su lugar en la vida cotidiana de Ciempozuelos y, quizá, inspirar nuevas formas de cuidar el patrimonio en la Comunidad de Madrid.
El edificio de la antigua Escuela de Enfermería es uno de esos rincones que, aunque alejados del centro de Madrid, forman parte del relato urbano de la región. Su arquitectura, marcada por la mezcla de estilos y la funcionalidad, responde a una época en la que la periferia madrileña empezaba a definir su identidad propia. Hoy, su futuro depende tanto de la creatividad de los jóvenes arquitectos como de la capacidad de la ciudad para integrar su pasado en los planes de mañana.