La inversión prevista asciende a 880,6 millones de euros y busca convertir la Línea 11 en una gran diagonal de la red. Para quienes viven, trabajan o estudian en zonas como Valdebebas, IFEMA, Carabanchel, Arganzuela o el entorno de Atocha, el cambio puede traducirse en menos transbordos y trayectos más directos.
El nuevo tramo incorporará las estaciones de IFEMA-Cárcavas, Ciudad de la Justicia, Hospital Enfermera Isabel Zendal y Valdebebas Norte. Cada parada responde a un punto de actividad muy concreto: el recinto ferial, los nuevos desarrollos residenciales, el futuro complejo judicial y uno de los grandes equipamientos sanitarios de la Comunidad.
La ampliación también mejorará los enlaces en Mar de Cristal, donde coincidirán las líneas 4, 8 y 11. Más adelante, la conexión con Aeropuerto T4 permitirá enlazar con la Línea 8 y Cercanías, reforzando el acceso en transporte público a uno de los puntos con más movimiento de toda la región.
El calendario apunta a una licitación próxima, obras a partir de 2027 y puesta en servicio alrededor de 2030. Mientras tanto, ya avanzan los trabajos del tramo sur entre Plaza Elíptica y Conde de Casal, con futuras paradas como Comillas y Madrid Río, además de conexiones en Palos de la Frontera y Atocha.
La gran promesa del proyecto es aliviar la Línea 6, una de las más usadas y saturadas de Metro, especialmente en horas punta. Si la Línea 11 funciona como eje alternativo, muchos desplazamientos entre norte, centro-sur y suroeste podrían dejar de depender de la circular.
El impacto será especialmente visible en barrios y zonas en pleno crecimiento, como Valdebebas, IFEMA o el entorno de la Ciudad de la Justicia. Allí, el metro no solo facilitará llegar antes: también puede ordenar mejor la movilidad de miles de trabajadores, vecinos, pacientes, visitantes y asistentes a grandes eventos.
La ampliación de la Línea 11 muestra cómo Madrid intenta adaptar su red a una ciudad que ya no se mueve solo hacia el centro. Cada nueva estación puede cambiar rutinas, acercar barrios y reducir la dependencia del coche en zonas donde la vivienda, los servicios y los grandes equipamientos crecen más rápido que el transporte público.