La postura ha sido comunicada conjuntamente por la Federación de Peñas del Rayo Vallecano y la Plataforma ADRV. Los colectivos consideran que jugar como local en otro estadio supone una modificación de las condiciones con las que los aficionados compraron o renovaron sus abonos.
Las peñas piden también a la directiva que explique cuántos partidos tendrá que disputar el equipo fuera de Vallecas. La incertidumbre sobre la duración del traslado se mantiene mientras continúan las actuaciones necesarias para resolver las deficiencias detectadas en el estadio.
Si el club no ofrece la posibilidad de recuperar el importe correspondiente a los encuentros trasladados, los representantes de la afición aseguran que estudiarán otras vías para reclamarlo. Su petición se dirige especialmente a los abonados que decidan no acudir a Butarque o a cualquier otro campo donde el Rayo ejerza como local.
El rechazo no se limita al encuentro contra el Alavés. Las peñas han advertido de que tampoco acudirán a El Plantío ni a ningún otro estadio que sustituya temporalmente a Vallecas. La decisión convierte el traslado en una protesta abierta contra la gestión de la crisis del campo franjirrojo.
Butarque había aparecido como la solución más cercana para evitar que el equipo tuviera que desplazarse fuera de la Comunidad de Madrid. El Leganés aceptó ceder su estadio para el partido contra el Alavés, permitiendo que el Rayo continúe jugando cerca de su barrio pese al cierre de su recinto habitual.
El conflicto añade así un nuevo problema al comienzo de temporada. El Rayo ya tiene una alternativa para disputar sus partidos, pero todavía debe resolver cómo compensará a unos abonados que pagaron por ver al equipo en Vallecas y que ahora reclaman saber cuándo podrán regresar a su estadio.