El despliegue no se queda en una sola zona. El Ayuntamiento ha preparado cerca de 100.000 plantas y flores repartidas por 13 espacios emblemáticos, entre ellos la plaza de Oriente, Cibeles y el entorno de San Juan de la Cruz. La idea es que la visita se note también en la calle, no solo en los actos oficiales.
Las letras con el nombre de León XIV combinan flores, estructuras decorativas y vinilos con motivos vegetales. Algunas están colocadas en vertical, visibles para quienes pasean por la zona, y otras se han diseñado para verse mejor desde puntos elevados o desde el aire.
Para quienes pasen estos días por el centro, el cambio será evidente. El entorno del Palacio Real, ya muy frecuentado por turistas y vecinos, suma un nuevo reclamo visual que probablemente concentrará fotos, paradas improvisadas y más movimiento en los accesos a Sabatini y la plaza de Oriente.
El montaje se ha preparado con muy poco margen. La confirmación de la visita obligó a coordinar proveedores, producción y colocación en tiempo récord. Parte de las piezas utiliza flor preservada tratada con glicerina, una solución pensada para resistir mejor el calor y reducir el mantenimiento diario.
Aun así, las instalaciones necesitarán vigilancia. El contacto constante del público, las fotos de cerca y la afluencia prevista pueden acelerar el desgaste de algunas estructuras. Por ahora, la previsión es mantenerlas mientras conserven buen estado.
El Ayuntamiento no descarta que algunas piezas sigan más tiempo o puedan cederse a otras instituciones, como la Nunciatura. Eso dependerá del estado del montaje y del interés que despierten una vez termine la visita papal.
Para Madrid, estas letras florales funcionan como algo más que una decoración puntual. Cambian durante unos días la forma de mirar zonas muy transitadas del centro y convierten el paseo por el Palacio Real o Sabatini en parte de la propia visita, incluso para quienes no participen en ningún acto religioso.