Andreeva, actual número 8 del ranking WTA, llega en uno de los mejores momentos de su carrera. En semifinales superó a Hailey Baptiste en dos sets (6-4, 7-6), tras haber eliminado previamente a jugadoras como Leylah Fernandez en rondas anteriores . La rusa, de solo 19 años, disputará su tercera final de un WTA 1000, consolidándose como una de las grandes revelaciones del circuito.
Por su parte, Kostyuk, número 23 del mundo, ha firmado un torneo muy sólido sobre tierra batida. La ucraniana alcanzó la final tras vencer a Anastasia Potapova en semifinales (6-2, 1-6, 6-1), después de haber superado también a rivales como Linda Noskova en su camino . Llega además con una racha muy positiva en la temporada, especialmente en arcilla.
En cuanto a los pronósticos, las casas de apuestas sitúan a Andreeva como favorita. Las cuotas la colocan con ligera ventaja, en torno a un 55–60% de probabilidad de victoria, frente a un 40–45% de Kostyuk . La diferencia no es amplia, lo que anticipa una final abierta y competitiva.
El duelo enfrenta dos estilos y dos trayectorias en ascenso. Andreeva aporta mayor regularidad en torneos grandes, mientras que Kostyuk llega con impulso y confianza en tierra. El título en Madrid se decidirá en un escenario que ya huele a cambio de ciclo en el tenis femenino.
Más allá del resultado, esta final refleja una tendencia clara en el circuito: nuevas generaciones que ya no solo compiten, sino que empiezan a dominar los grandes escenarios. En torneos como Madrid, ese relevo se hace visible y marca el futuro inmediato del tenis mundial.