La mejora salarial llegará mediante dos nuevos complementos en nómina. Hasta ahora, buena parte de la plantilla trabajaba únicamente durante la campaña de mayor riesgo de incendios y pasaba el resto del año como fija discontinua. El pacto transforma el dispositivo en un servicio estable durante todo el año, lo que permitirá mantener también trabajos de prevención fuera del verano.
El cambio afecta directamente a uno de los principales argumentos de la protesta. Los trabajadores denunciaban que un modelo concentrado en pocos meses dificultaba tareas como desbroces, mantenimiento y prevención antes de que llegara la temporada de incendios. La huelga indefinida comenzó en julio de 2025, aunque las primeras movilizaciones se remontan a febrero de aquel año.
El acuerdo incorpora además mecanismos de conciliación y medidas específicas de protección frente a agentes cancerígenos. Los trabajadores pasan también a ser reconocidos laboralmente como bomberos forestales, en lugar de mantener categorías vinculadas a peones forestales.
El conflicto, sin embargo, no queda completamente cerrado. La plantilla mantiene entre sus reivindicaciones la gestión directa del servicio por parte de la Comunidad de Madrid, en lugar de hacerlo a través de Tragsa, y reclama todavía complementos relacionados con peligrosidad, penosidad, toxicidad, disponibilidad y antigüedad.
Hay además una segunda situación laboral que conviene separar. Otros 61 bomberos forestales dependen directamente de la Administración regional y no están incluidos en este acuerdo. Ese grupo mantiene una huelga que dura ya más de tres años y reclama mejoras similares, además de cubrir unas 60 plazas que actualmente están vacantes.
Según sus representantes, esa plantilla debería contar con 124 efectivos y actualmente dispone de 61. La Comunidad de Madrid sostiene, por su parte, que ha planteado mejoras salariales progresivas de hasta el 15% y asegura que continuará buscando un acuerdo, una versión que los trabajadores cuestionan al denunciar más de 800 días sin una negociación efectiva.
El pacto firmado con Tragsa sí cierra una de las movilizaciones laborales más prolongadas de los servicios de emergencia madrileños recientes. A partir de ahora, el principal cambio se notará fuera del verano: los más de 450 efectivos incluidos en el acuerdo podrán permanecer trabajando durante todo el año en prevención y extinción, en lugar de concentrar su actividad en unos pocos meses.