El proyecto está coordinado por la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios y reúne a doce parques zoológicos de España y Portugal. Sus equipos registrarán lo que sucede durante los minutos de mayor oscuridad para comparar después las respuestas de animales muy diferentes.
En el Zoo de Madrid, los protagonistas serán los lobos grises, los elefantes de Sumatra y los rinocerontes indios. Sus cuidadores prestarán atención a posibles cambios en los desplazamientos, el nivel de actividad, las vocalizaciones o la aparición de conductas relacionadas habitualmente con el descanso nocturno.
Faunia hará lo mismo con especies acuáticas. Allí se estudiará a los osos marinos sudafricanos, los leones marinos de Steller y los manatíes, con el objetivo de comprobar si el descenso repentino de luminosidad provoca también alteraciones reconocibles en sus rutinas.
Los equipos combinarán la observación directa con grabaciones realizadas durante el eclipse. Toda la información se introducirá después en un formulario común diseñado por AIZA, de manera que los investigadores puedan comparar lo ocurrido en los distintos zoológicos y detectar patrones entre especies.
Los eclipses han permitido observar anteriormente cambios de comportamiento en animales salvajes, pero todavía existen pocos estudios sistemáticos que comparen simultáneamente diferentes especies. Los zoológicos ofrecen una ventaja: sus profesionales conocen las rutinas habituales de cada ejemplar y pueden detectar con mayor facilidad comportamientos fuera de lo normal.
La tarde del eclipse dejará así otra mirada al fenómeno más allá del cielo. Mientras miles de madrileños estén pendientes de cómo disminuye la luz, los cuidadores del Zoo y Faunia observarán si elefantes, lobos, rinocerontes, manatíes y leones marinos interpretan esos minutos excepcionales como una inesperada llegada de la noche.