El elefante es especialmente singular. El Zoo de Madrid alberga los únicos ejemplares de elefante asiático de Sumatra presentes en Europa dentro del programa de conservación de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios. La cría nació tras más de 21 meses de gestación y permanece junto a su madre y al resto del grupo familiar.
Sela nació unos meses antes y también pertenece a una especie catalogada en peligro crítico. El pequeño orangután permanece bajo el cuidado de su madre, Surya, y ha ido ganando peso durante el verano. Ambos nacimientos forman parte de programas europeos que buscan mantener poblaciones genéticamente viables fuera de sus hábitats originales.
Para el zoológico, esa reproducción tiene una función de conservación. El recinto participa en más de 60 programas europeos de especies amenazadas y sostiene que mantener poblaciones bajo cuidado humano permite conservar diversidad genética y disponer de ejemplares que, cuando las condiciones lo permiten, pueden contribuir a proyectos de reintroducción.
La lectura de los colectivos animalistas es muy distinta. Proyecto Gran Simio y PACMA cuestionan que criar animales como orangutanes o elefantes en recintos zoológicos pueda presentarse como una solución suficiente frente a la pérdida de sus hábitats. Reclaman modelos centrados en santuarios y en la protección de las poblaciones que siguen viviendo en libertad.
La controversia afecta especialmente a los grandes mamíferos, cuyas necesidades de espacio, comportamiento social y estimulación resultan complejas de reproducir en cautividad. Los críticos consideran además que los nacimientos ayudan a mantener el atractivo comercial de los zoológicos, mientras estos defienden que las visitas sostienen también programas educativos, investigación y proyectos de conservación sobre el terreno.
El Zoo de Madrid alberga más de 1.300 animales de 333 especies en sus 22 hectáreas de la Casa de Campo. Parte de su trabajo se desarrolla fuera del propio recinto mediante proyectos relacionados con especies como la foca monje del Mediterráneo y programas de recuperación de fauna.
Para las familias que visiten el zoo este final de verano, las nuevas crías serán probablemente dos de los animales más buscados del recorrido. Detrás de esa imagen queda una discusión bastante menos sencilla: si los zoológicos del siglo XXI pueden convertirse realmente en herramientas de conservación o si mantener especies amenazadas detrás de un recinto sigue siendo parte del problema.