La recomendación de teletrabajar no llega solo desde Cibeles. La patronal madrileña CEIM también ha pedido a las empresas que faciliten el trabajo remoto durante esos días para reducir desplazamientos y evitar que el tráfico colapse en las horas punta. Su presidente, Miguel Garrido, ha defendido la colaboración entre administraciones y sector privado ante un evento que movilizará a cientos de miles de personas.
Los cortes más duros empezarán antes de que llegue el Papa. La plaza de Lima quedará cerrada al tráfico el 3 de junio, y Cibeles lo hará el 4 de junio, después de varios días de ocupaciones parciales por los montajes. Desde ese momento, cruzar el centro en coche será mucho más lento y, en algunos tramos, directamente imposible.
El Ayuntamiento recomienda evitar el vehículo privado y usar la M-30 o vías alternativas para rodear la ciudad. También habrá desvíos en autobuses, paradas anuladas y cambios en el entorno de los grandes actos. La EMT y Bicimad serán gratuitos del 3 al 9 de junio, aunque la gratuidad no evitará que algunas líneas circulen con recorridos modificados.
Metro será la opción más fiable para muchos desplazamientos, pero tampoco funcionará como un día cualquiera. Se reforzarán trenes y frecuencias en las líneas clave, aunque durante los actos principales algunas estaciones céntricas podrán cerrar o dejar de admitir viajeros por seguridad. La recomendación práctica es revisar el estado del transporte antes de salir y no confiar en la ruta habitual.
El impacto se notará especialmente en oficinas cercanas a Castellana, Recoletos, Cibeles, plaza de Lima y el Bernabéu. Para quienes trabajan en esas zonas, cambiar horarios, entrar antes, salir más tarde o conectarse desde casa puede ser la diferencia entre una jornada asumible y una mañana atrapada entre vallas, desvíos y controles.
La visita papal será una prueba de paciencia urbana. Madrid no se va a parar, pero durante una semana tendrá otro mapa: plazas cerradas, autobuses desviados, más gente en el transporte público y empresas obligadas a ajustar su rutina. El teletrabajo no será solo una comodidad; será una forma bastante práctica de quitar presión a una ciudad que, por unos días, tendrá que moverse con cuidado.