La previsión municipal mantiene la apertura al tráfico para finales de año. Mientras tanto, el túnel de salida ya supera el 70% de ejecución y se espera completarlo en las próximas semanas, acercando el proyecto a su fase final.
Uno de los retos técnicos ahora es la conexión con la M-30. Esta fase será clave para integrar el nuevo trazado en la red principal de la ciudad y garantizar un funcionamiento fluido y seguro.
En paralelo, el proyecto empieza a mirar hacia la superficie. A partir de septiembre arrancarán los trabajos del futuro Paseo Verde del Suroeste, una zona de 80.000 metros cuadrados que sustituirá el asfalto por espacios peatonales y vegetación.
El nuevo corredor, de más de tres kilómetros, conectará Madrid Río con otros grandes espacios verdes, creando un eje continuo para caminar o moverse en bici sin interrupciones.
Para los vecinos, el cambio será directo: menos ruido, menos coches y más espacio para pasear. La obra no solo modifica una carretera, también redefine cómo se vive el barrio y cómo se conectan zonas que durante décadas estuvieron separadas por el tráfico.